Otro nuevo año ha comenzado. Invertimos en libros y cuadernos que con esfuerzo y cariño forramos y etiquetamos, compramos uniformes, marcamos toda la ropa, y en fin. Sólo quienes lo vivimos sabemos el trabajo que conlleva toda esta etapa. Y cuanta esperanza y dedicación ponemos en esta tarea.

A pesar de que los tiempos han cambiado, seguimos pensando que: “lo mejor que les podemos dejar a nuestros hijos es una buena educación”. Sin embargo, a veces se nos olvida otro legado muy fundamental: la importancia de ofrecerles una buena calidad de vida, y la capacidad para desarrollar relaciones humanas enriquecedoras. ¿Qué tipo de estudiantes y personas son y están siendo nuestros hijos?, ¿Qué les estamos enseñando y mostrando?

Valores como el estudio y el esfuerzo tienen que integrarse con la calidad humana de nuestros hijos. Aquí algunas sugerencias para tal combinación

Necesitamos cuidar de nosotros y de nuestros hijos. Levantarnos con tiempo. ¿Qué son quince minutos más o menos de sueño?, nada para el descanso y mucho para el clima de nuestros hogares. Despertarse con cierta calma es muy importante. Ayuda, hace más fácil el inicio del día: una leche, un café, una fruta, una mirada, una pequeña conversación, colabora para que todos lleguemos al colegio, y la oficina de mejor humor. Tener tiempo en la mañana no es un detalle, ES UNA INVERSION EN NUESTRA CALIDAD DE VIDA.

tenemos que acostar temprano a nuestros niños y adolescentes aunque reclamen. Lo necesitan para estar con energías para poder aprender, organizar bien sus ideas y concentrarse. Nuestros hijos requieren descansar suficiente durante la noche, y los padres necesitamos algunas horitas sin ellos dando vueltas por ahí.

Es importante que desde chicos aprendan a ser responsables: en la noche ellos tienen que dejar listos sus uniformes, colaciones, cuadernos, tareas y trabajos. Si se olvidan de algo y los anotan o pasan un poco de hambre, seguro aprenderán de la experiencia. Afortunadamente en muchos colegios hoy, no se dejan ni tareas, ni trabajos, ni colaciones en las porterías, en otros aún se les permite a los padres hacerse cargo de estos asuntos, propios del aprendizaje de sus hijos.

Es trascendental que estimulemos en nuestros hijos su esfuerzo y persistencia, más que sus resultados, que se motiven y disfruten de aprender. Nos interesa que desarrollen la capacidad de trabajo y el compromiso, que experimenten y sean curiosos. ToDOS TENEMOS derecho a cometer errores Y LOS NECESITAMOS PARA SUPERARNOS. Si queremos niños y adolescentes sanos, proactivos y creativos es oportuno que les enseñemos a utilizar los tropezones como una oportunidad. Esto nos cuesta, pero tenemos que ocuparnos y hacer un esfuerzo, manejar las equivocaciones en el mejor de los climas.

 

Si queremos hijos íntegros debemos promover los vínculos fraternos entre los compañeros, la tolerancia de la diversidad y diferencia, la cooperación y la conciencia de equipo. Una de las experiencias más ricas del colegio es la de aprender a ser una persona en sociedad. Y esto en muchos momentos trae conflictos y peleas, que son parte del puzle de la vida. Tienen que enfrentar sus problemas con sus pares, profesores u otros en general, y no evitarlos.

Lo más importante que nuestros hijos aprenderán en el colegio no son ni las tablas, ni la ortografía, Lo que les quedará es una experiencia emocional, que marcará sus vidas para siempre. El haber aprendido a persistir a pesar de las dificultades, a organizarse, a confiar en sí mismos y en sus compañeros, a hacer equipo con sus pares, a disfrutar del aprendizaje, de la pelota y los recreos, a sentirse parte del su curso y de sus amigos, a compartir y convivir con otros distintos.

La experiencia escolar es muy importante para todos nuestros hijos, y nosotros somos parte de su vivencia. Ayudémoslos a ser responsables y a disfrutar de esta etapa junto a sus compañeros y profesores.