Testimonios

Juan Pablo, 38 años.

“Llegué donde Viviana escéptico y pesimista, no creía en los psicólogos, el psiquiatra me había dicho que mi estrés laboral y rasgos obsesivos no eran posibles de curar sólo con fármacos; requería de psicoterapia.

Pedí hora a regañadientes, casi molesto. Luego de un tiempo observé resultados tangibles, me sentía menos sobrecargado, un poco más tranquilo. Empecé a conocerme más y ponerle nombre a mis emociones. También fue transcendental aprender a priorizar, delimitar las cosas, a veces, ante la angustia todo me parecía importante y me estresaba sólo.

Entendí que no era necesario controlarlo todo y poco a poco abordé otras estrategias,  entre ellas en mi trabajo empecé a delegar, todavía me cuesta mucho, pero por lo menos lo reconozco y me río, ya no soy víctima de mi sobrecarga he aprendido a manejarla.   Sinceramente, fui un paciente difícil, pero en mi condición de ingeniero los resultados hablaron por sí mismos y agradezco la derivación de mi psiquiatra que inicialmente me pareció una tontera. “

Magdalena, mamá de Mariana, adolescente de 15 años.

“Mi hija mayor de 15 años estaba desanimada, triste, enojada y angustiada. Me había separado hace seis meses y  ella era muy regalona de su papá. Me sentía muy culpable y confundida respecto de cómo manejar la situación con mis hijos, pero especialmente con ella.

A Mariana la alivió tener un espacio neutro, la rabia por nuestra separación fue bajando, pudo manejar su angustia y cada vez se sintió menos tironeada por nosotros. Retomó sus amistades que por el desanimó las había dejado un poco de lado, y sus notas subieron.

El trabajo que hicimos con Viviana nos ayudó a mí y al papá a coordinarnos y focalizarnos en lo mejor para nuestros hijos, fue un alivio contar con una mirada externa. A ratos no fue fácil, pero fue un gran aporte para nosotros. Mariana tuvo una muy buena experiencia, que agradece hasta el día de hoy”.

Paula 22 años.

“Mi experiencia en la terapia con Viviana fue muy positiva. Al principio fue difícil porque no consideraba que necesitaba un apoyo especial para mis problemas personales. La terapia me sirvió para progresar y superar mi gran inseguridad y negación. Fueron varios años en los que sesión a sesión luchaba conmigo misma por poder superar aquellas contrariedades que iban surgiendo, y me alegraba por aquellas que iba superando. Fue un proceso lento y difícil, pero ahora me doy cuenta que el esfuerzo que sembré, está dando frutos. La vida nunca me había sonreído como ahora, he hecho cosas que nunca pensé que haría y en parte siento que no se habrían dado, si no fuera por esta experiencia de superación personal apoyada. No digo que la terapia fue la solución completa a mis conflictos, porque sigo en el proceso y ahora por mi cuenta junto a mi familia y amigos, pero me brindó la fuerza y seguridad necesaria para enfrentarlos, prosperar y lograr lo que tanto anhelaba y parecía imposible.”

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