Psicoterapia para adolescentes: ¿Cuándo consultar?

Psicoterapia para adolescentes: ¿Cuándo consultar?

La adolescencia es un momento crucial en la vida del hombre; una etapa de transición, una larga y compleja travesía. Es el camino necesario para la transformación de la niñez a la juventud y luego a la adultez.

Básicamente, la adolescencia es un período de crisis, desequilibrio y desconcierto. Predomina en mayor o menor medida la confusión, la angustia, la extrañeza, la ambivalencia, la rabia y el dolor. En muchos casos los adolescentes, no saben determinar ni expresar lo que necesitan y/o lo que les pasa. Por eso es muy importante la presencia no invasiva de los padres, que estén ahí “ni tan cerca ni tan lejos”, intentando comprender y aceptar los cambios que el adolescente está sufriendo.

En la búsqueda de identidad, los jóvenes se mueven entre dos fuerzas antagónicas: una que los impulsa a la vida adulta y otra que los atrae hacia “los privilegios o características de la vida infantil”. La brusca alternación entre una independencia desafiante y una dependencia infantil, dificulta las relaciones con el entorno, el medio familiar y especialmente con los padres.

No todos los adolescentes viven estos procesos de la misma manera, depende de la propia personalidad, las experiencias personales vividas anteriormente, las características de los padres, y el grupo al que pertenecen, entre otros factores. Lo que sí está claro es que no se trata de una época fácil, ni para los propios adolescentes, ni para los padres, ni para los educadores.

En ocasiones, tanto los padres como el adolescente pueden necesitar apoyo y orientación psicológica. A veces los padres se sienten sobrepasados y desbordados, incluso pueden percibirse como ineficientes e impotentes.

Puede ser que les cueste lidiar con el cambio de relación que proponen los hijos: más cuestionadores, críticos y rebeldes, difíciles de abordar. Aquí es importante conectarse con las propias vivencias adolescentes, es necesario observar si está influyendo de manera importante la reactivación de los conflictos que vivieron los propios padres en su adolescencia.

Puede ocurrir que el adolescente se sienta demasiado confundido e incomprendido o necesite a alguien que no sea de la familia para hablar sobre sus dificultades. En esta edad es muy importante la separación y diferenciación de los padres, a muchos les resulta muy difícil discutir sus problemas e intimidades con los padres, lo cual es comprensible por el momento de vida, pero esto a veces resulta muy doloroso para la mamá y el papá.

Existen algunos indicadores que nos pueden orientar sobre si es necesario solicitar ayuda psicológica. Estos son:

1.- Cuando el estado de ánimo está afectando negativamente el funcionamiento en el ámbito escolar, familiar o social.

2.- Frecuentes arranques de ira y/o malhumor, bruscos y persistentes cambios en el estado de ánimo.

3.- Baja autoestima, auto reproches, conductas autodestructivas.

4.- Cambios significativos en hábitos de sueño o alimenticios.

5.- Estados depresivos: mostrando una actitud negativa, con frecuencia acompañado de falta o aumento de apetito, dificultad para dormir e ideas relacionadas con la muerte.

6.- Abandono de ciertas actividades, amigos o familiares, aislamiento, sentimientos de soledad, timidez, dificultad para incorporarse a los grupos.

7.- Problemas y conflictos en la relación con los pares.

8.- Dificultades o cambios significativos en el rendimiento escolar.

9.- Conductas adictivas en relación al alcohol, las drogas y el uso de Internet.

10.- Desafío persistente a la autoridad, tanto a los padres y adultos como a los profesores.

11.- Importantes dificultades en la relación con los padres o uno de ellos.

12.- Promiscuidad sexual.

13.- Desorientación vocacional.

14.- Dificultad para orientar y encauzar la propia vida.

15.- Problemas para relacionarse con el sexo puesto (depende la edad).

16.- Enfermedades psicosomáticas: cefaleas, intensas gastritis, colon irritable.

Mediante el trabajo psicoterapéutico que puede ser individual, vincular, familiar y/o grupal dependiendo de la problemática, se trabaja para que el adolescente tenga un espacio para reflexionar acerca de si mismo, sus relaciones, conductas, pensamientos y sentimientos. Entre otras cosas, también se espera que sea posible, encontrar una situación de equilibrio, para que padres e hijos puedan afrontar mejor esta época de confrontaciones y cambios.

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