Primer año de universidad: ¿angustia, depresión?

Primer año de universidad: ¿angustia, depresión?

¿Cómo identificarla?

Los padres de Diego (19 años), han observado que su hijo se encuentra desganado, manifestando bruscos cambios de ánimo e irritabilidad. Le cuesta concentrarse en los estudios se angustia, últimamente  participa poco con sus pares y familia.

En las primeras entrevistas, el paciente, me comenta que cruzan por su cabeza ideas de muerte, pero que no cree necesitar ayuda porque siempre se las arreglado sólo y que le molesta venir al psicólogo.

“No quería venir, no creo en los psicólogos. No sé qué me pasa, no tengo ánimo, estoy muy enojado conmigo, me irrita no saber si me gusta la carrera, y que no me esté llendo mal. En general he tenido todo claro en mi vida, en el pero esto me pilla por sorpresa, estoy confundido y eso me molesta mucho”.

El joven, está cursando una depresión. Diego y sus padres, al principio, se sorprendieron con el diagnóstico, se trata de una familia de gente muy inteligente y práctica, nunca habían consultado un especialista de este tipo. Poco a poco comprendieron que era necesario realizar el tratamiento indicado. Diego, se alivió al saber que podía ser ayudado, y que necesitaba un espacio para pensar acerca de sus deciciones, y que si bien en el pasado había tenido claridad respecto de sus decisiones , ahora necesitaba más tiempo para pensar lo que quiere.
Cuando un adolescente tiene depresión, esta debe ser tratada con psicoterapia psicológica y fármacos o sólo con psicoterapia dependiendo del caso.

La depresión es un trastorno del ánimo que se da tanto en la niñez, como en la adolescencia y adultez. Aquí muestro algunos los indicadores que permiten identificar esta enfermedad, específicamente en los púberes y adolescentes:
Cambios en el rendimiento escolar. Dificultad para concentrarse y  tomar decisiones. Episodios de pérdida de la memoria. Irritabilidad y Angustia. Aislamiento social, comunicación pobre. Sentimientos de minusvalía, tristeza y auto depreciación. Ansiedad de separación respecto de las figuras cercanas. Cambios en el apetito. Cambios de peso. Dificultad para conciliar el sueño o para permanecer dormido (insomnio) persistentes. Somnolencia diurna excesiva. Dolores de cabeza, dolores abdominales. Miedos o preocupaciones obsesivos sobre la muerte. Ideas de muerte. Intentos de suicidio.

Sabemos que los adolescentes son muy impulsivos y en muchas ocasiones actúan sin detenerse a pensar. Por eso es importante estar alerta y consultar si se observan los indicadores antes descritos. Muchas veces tanto los padres como los adolescentes se asustan cuando pueden estar cursando una depresión, que si bien es una enfermedad delicada, es absolutamente tratable, pero requiere de un diagnóstico y tratamiento preciso y a tiempo.



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