Hijos integrados en lo masculino y femenino

Hijos integrados en lo masculino y femenino

Los jóvenes de hoy necesitan estar preparados para integrar lo femenino y lo masculino. El mundo que vivimos requiere de la complementariedad, las categorías rígidas de universos opuestos y excluyentes ya no son posibles.
Los ideales de hombre y mujer, que podríamos llamar tradicionales, han cambiado y siguen transformándose.

Los elementos masculinos dicen relación con lo activo, asertivo, independiente. La capacidad de audacia y riesgo cuando la situación lo amerita. El pensamiento lógico y racional, lo abstracto, categórico, duro y penetrativo.

Los elementos femeninos están ligados a lo receptivo, intuitivo, contemplativo, imaginativo y sensible. La flexibilidad, ternura, delicadeza, lo frágil y débil. La capacidad de entrega, de espera, la tolerancia de la incertidumbre, y en general el plano de los afectos.

La dificultad en la integración de estos aspectos menoscaban la autoestima y limitan el desarrollo. Un paciente adolescente de diecinueve años comenta: “Mi cuerpo es largo y flaco, por más que voy al gimnasio para sentirme duro y fuerte, sigo como blandito y sin mucho músculo. Me enternecen mis sobrinos y los niños en general, soy como bien sensible. Los hombres se ríen de mí, por suerte mi polola no, mas bien parece que eso le gustara. Como soy de los mejores en notas y discuto bien, los hombres me respetan, pero igual esto “como de mina” me avergüenza, me complica, a veces me hace dudar de mi virilidad”.

Es claro que necesitamos tomar conciencia de que ese ideal de hombre duro, musculoso, hiperviril, en que no se integra lo tierno y lo delicado coarta las posibilidades de desarrollo, mutila una parte que permite el crecimiento de una persona más completa.

Así como se requieren hombres que integren lo femenino, también necesitamos mujeres que puedan desarrollar su aspecto masculino: decidan en forma autónoma, se defiendan adecuadamente, y se hagan cargo de su fuerza y capacidad creativa.

Se trata entonces, de jóvenes más completos, que conozcan y exploren sus distintas dimensiones. La creatividad, autonomía, independencia, intuición, los sentimientos y el mundo de los afectos son potencialidades de lo humano, no son exclusivos para el hombre o la mujer, eso debe ser trasmitido a los hijos.

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