Depresión en Adolescentes

Depresión en Adolescentes


¿Cómo identificarla?

Los padres de Fernando (15 años), habían observado que su hijo se encontraba desganado, con falta de motivación, encerrándose con frecuencia en su pieza, manifestando bruscos cambios de ánimo e irritabilidad, los cuales habían atribuido a la adolescencia.

Sin embargo, luego de asistir a una reunión en el colegio, la profesora les comentó que Fernandohabía bajado mucho sus notas, que le costaba concentrarse y lo notaba angustiado y muy poco participativo, siendo Fernando antes un excelente alumno. La situación les preocupó y decidieron consultar un especialista.

En las entrevistas, el paciente, manifestó fuertes ideas de muerte, dijo que se sentía sólo, a pesar de tener buenos amigos y amigas. Se recriminaba al no poder concentrarse para estudiar, sin entender que le pasaba. Esta situación, lo mortificaba y enojaba, sumado a eso nada lo motivaba como antes. “ No sé qué me pasa, pero no tengo ánimo para nada y todo se me hace trabajoso”.

Fernando, estaba cursando una depresión, los síntomas del joven no eran sólo producto de la adolescencia. Sus padres, al principio, se sorprendieron con el diagnóstico, les costó asumir que su hijo estaba deprimido, pero comprendieron que era necesario realizar el tratamiento indicado. Por otra parte Fernando, se alivió al saber que podía ser ayudado.
Cuando un adolescente tiene depresión, esta debe ser tratada con psicoterapia psicológica y fármacos o sólo con psicoterapia dependiendo del caso.

La depresión es un trastorno del ánimo que se da tanto en la niñez, como en la adolescencia y adultez. Aquí muestro algunos los indicadores que permiten identificar esta enfermedad, específicamente en los púberes y adolescentes:
Cambios en el rendimiento escolar. Dificultad para concentrarse y  tomar decisiones. Episodios de pérdida de la memoria. Irritabilidad y Angustia. Aislamiento social, comunicación pobre. Sentimientos de minusvalía, tristeza y auto depreciación. Ansiedad de separación respecto de las figuras cercanas. Cambios en el apetito. Cambios de peso. Dificultad para conciliar el sueño o para permanecer dormido (insomnio) persistentes. Somnolencia diurna excesiva. Dolores de cabeza, dolores abdominales. Miedos o preocupaciones obsesivos sobre la muerte. Ideas de muerte. Intentos de suicidio.

Sabemos que los adolescentes son muy impulsivos y en muchas ocasiones actúan sin detenerse a pensar. Por eso es importante estar alerta y consultar si se observan los indicadores antes descritos. Muchas veces tanto los padres como los adolescentes se asustan cuando pueden estar cursando una depresión, que si bien es una enfermedad delicada, es absolutamente tratable, pero requiere de un diagnóstico y tratamiento preciso y a tiempo.



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