Nuestros adolescentes necesitan sentir que sus logros son para ellos

Nuestros adolescentes necesitan sentir que sus logros son para ellos

Las madres y los padres tenemos muchas ilusiones respecto de cómo serán nuestros hijos. Antes de tenerlos los soñamos perfectos, poseemos muchas expectativas respecto de lo que será su vida. En general nos resulta doloroso reconocer las limitaciones e imperfecciones de nuestros hijos. Aceptarlos como un sujeto real con gritas y fisuras es un trabajo, que requiere elaboración.

Magdalena dice:” a mis papás les importan mucho mis notas, que yo rinda bien en el colegio, me siento como una máquina que entrega buenas calificaciones para que ellos estén contentos. Cuando no me va según los estándares de excelencia de mi casa, me siento muy culpable y frustrada como si no valiera nada, además no sé porque siento mucha angustia y rápidamente me siento fracasada.

Los padres de Magdalena tienen intensas exigencias respecto de su hija. Su actitud pone a  la joven en una situación de continua culpabilidad, nunca está a la altura de las aspiraciones de los padres, que poco a poco se han ido convirtiendo también, en las de ella. En general, siente rabia y odio contra si misma por no cumplir las altas expectativas que le han depositado.. Esto merma su autoestima, la apreciación de sí misma es muy baja, su autovaloración está centrada en las notas que siente debe llevar a sus padres, lo cual la confunde porque ya no sabe para quién, ni para qué está estudiando.

Magdalena al estudiar está muy centrada en como la calificaran, se le ha olvidado el proceso de aprender, de saber, de conocer, su angustia está puesta en que si se saca malas notas sus papás la retarán. Si le va mal en una prueba le es difícil evaluar que pasó, simplemente siente algo anda mal con ella.

En este ejemplo vemos como los jóvenes muy exigidos sienten poca tolerancia para aceptar y afrontar las dificultades que se presentan en la vida porque estas son sentidas como fracaso. Los errores no son posibilidades para aprender de la experiencia, sino que los hacen sentir mal como si estuvieran  estropeados.

Si un hijo debe responder a lo esperado por los padres, no puede ser el mismo, ni sentirse autentico, se siente muy sobreexigido, para ser “alguien”, tiene que cumplir con el ideal de los padres. En este caso es posible ver que  si bien es importante que Magdalena tenga buenas calificaciones, es fundamental que pueda conectarse con que sus estudios son para ella y no sienta sus notas representan el cumplimiento de los anhelos y sueños de sus padres. Tener que responder siempre con altas notas, la pone en un situación difícil consigo misma porque si se equivoca pierde autovaloración, sin tener la posibilidad de aprender y entender sus errores.

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