Liderazgo y plasticidad

Liderazgo y plasticidad


El liderazgo ha cambiado, ya no se basa en “saber mandar a otros”, “transmitir la información de arriba” o “mostrarles el camino deseado”, si no que exige plasticidad, integración, empatía y creatividad.

Un buen líder hoy equilibra lo femenino y masculino, lo innovador y conservador, la flexibilidad y la rigidez y estimula positivamente a su gente entre muchas otras característica. Esto exige y nos lleva a que seamos profesionales, padres y personas más completas.

Cuando estamos a cargo de un equipo nos encontramos con una multiplicidad de caracteres, culturas y formas de hacer las cosas. La inclusión y valoración de esta diversidad no es tarea fácil, implica un desafío importante: ser empáticos, valorando a cada uno y al equipo como un todo, cuidando no perder el sello propio y la autoridad.

A modo de ejemplo, al encontrarnos con el supuesto de que un proveedor, cliente, colega u otros; no cumple con lo acordado en más de una ocasión, podríamos enfrentarnos ante un conflicto, donde o somos asertivos, claros y firmes (dimensión masculina) o por el contrario; recurrimos a nuestra capacidad de persuasión y logramos solucionar las cosas de manera creativa, seductora y cálida (modo más característico de lo femenino).

También a mi parecer, hay una tercera posibilidad más integrada y asertiva: Ser encantadores y firmes a la vez. Sin embargo, en algunas situaciones lo oportuno es priorizar un modo por sobre otro.

Ahora bien, no basta con desarrollar y conocer los diferentes estilos que necesitamos desplegar y también disfrutar (lo masculino, femenino, creativo, integrativo) sino que además tenemos que saber cuándo usar cada uno, dados los complejos escenarios que vivimos día a día.

La plasticidad se vuelve esencial para enfrentar los nuevos desafíos que se nos presentan, sin tener que complacer a todos, si no que adaptándonos a los diferentes actores involucrados, y circunstancias.



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