Sexualidad femenina, nos cuesta salir de los estereotipos

Sexualidad femenina, nos cuesta salir de los estereotipos

Hemos crecido dentro de un medio familiar y cultural, que marca la forma en que creemos que debemos interactuar, pensar y sentir en el ámbito sexual. Sin embargo, a veces, no estamos tan conscientes de ello; al observar la psicología femenina, siguen apareciendo una serie de prejuicios y temores, que pueden pasar inadvertidos, incluso por nosotras mismas.

En el transcurso de una psicoterapia muchas mujeres que se consideran modernas y liberadas se sorprenden al observar como sienten culpa, vergüenza y se reprimen en varios ámbitos de su sexualidad.

Algunos ejemplos para reflexionar:

“Durante el acto sexual se me vienen a la mente distintas ideas creativas y fantasías. No entiendo por qué me complico y ni las comento; sí me siento cómoda con mi pareja casi siempre tengo orgasmos y disfruto mucho.”

Quizás la libertad para fantasear y explorar fue bloqueada durante la niñez o juventud. Una mujer puede tener una sexualidad satisfactoria sin mayor cantidad de fantasías, pero el imaginario erótico puede ser un complemento importante que ayude a enriquecer la sexualidad.

“Cuando tengo relaciones con mi marido, con quien tengo una buena relación, a veces pienso en otros hombres, eso me excita, pero me da mucha culpa, me siento avergonzada….”

Para aumentar la excitación, en ocasiones tanto hombres como mujeres recurren a distintas fantasías las cuales no son más o menos adecuadas según se trate uno u otro miembro de la pareja.

“A veces me excita que mi pareja me trate de manera vulgar por así decirlo, me cuesta comunicárselo, me parece poco femenino de mi parte.”

Tanto a algunas mujeres como a algunos hombres les excitan el uso de palabras un poco grotescas durante el acto sexual. Ciertos excesos en el lenguaje son parte de la complicidad en la pareja.

“Cuando mi pareja me estimula el clítoris, a veces siento que me presiona con demasiada fuerza, y muy rápido, no entiendo por qué me cuesta pedirle que lo haga más suave y lento, si así es como me gusta.”

En general, las mujeres consideran que el hombre presiona muy fuerte y a un ritmo demasiado acelerado. Los hombres suelen decir que las mujeres no aprietan con suficiente fuerza, y que no lo hacen con suficiente rapidez.

A las mujeres todavía nos resulta difícil guiar a los hombres hacia lo que necesitamos, incluso muchas veces nos avergonzamos al concentrarnos para sentir placer, concebimos inconscientemente, eso como algo egoísta. Los hombres tienen menos problemas para pedirle a la mujer que los toque para poder disfrutar y alcanzar el orgasmo.

“Nunca he tenido un orgasmo durante el acto sexual, si mi pareja me masturba o yo misma me estimulo, logro tener orgasmos. Entiendo que lo esperable sería tener orgasmos durante el coito, esta situación me hace sentir mal, como en falta con mi pareja.”

A un número importante de mujeres les resulta más fácil tener orgasmos por la estimulación del clítoris de manera externa, que por vía vaginal durante el acto sexual. Que una mujer no tenga orgasmos durante el coito no es una falla en su funcionamiento sexual, ni implica menor desarrollo en la sexualidad, esta es una idea antigua que en la sexología de hoy ha sido descartada.



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