Radiografía de un adolescente: ¿Dónde está la línea entre una conducta sana y una de riesgo?

Radiografía de un adolescente: ¿Dónde está la línea entre una conducta sana y una de riesgo?

 

“Mi hija está muy desafiante, en general me contradice, y tiende a descalificar mis sugerencias. Hemos llegado a algunos acuerdos, pero me preocupa su actitud”, me comentó en psicoterapia Carolina, mamá de una paciente de 14 años. Estaba afligida, y preocupada por su hija. Lo que esta mamá describe es una conducta esperable en los adolescentes.  Sin embargo,  al entrevistar a su hija a quien llamaré Amanda, pude observar importante irritabilidad, desánimo y cierta inhibición para conectarse con sus amigos, aspectos que dan cuenta de una dificultad que va en la línea de lo depresivo, y requiere ser tratado.

La adolescencia es una etapa maravillosa y compleja. Nuestros hijos están en plena búsqueda de la identidad y es natural que sientan confusión, estén distantes y algo desafiantes, pero hay límites. Aunque sabemos que cada joven vivirá de forma distinta este huracán de cambios, existen algunas conductas que son signos de algo más y por eso, es necesario aprender a distinguir entre lo esperable y lo que es de riesgo. 

Aquí les entrego algunas guías

-Hábitos de sueño: 

Los cambios físicos, psicológicos, emocionales y sociales por los que están pasando, los adolescentes, afectan significativamente sus patrones del sueño. Se retrasa la hora de dormir y para poder descansar, necesitan más tiempo que cuando eran pequeños.  A pesar de que es natural que esto ocurra, es importante estar atento a los cambios bruscos, ya sea insomnio o somnolencia.

-Cambios de humor e irritabilidad

En esta edad el adolescente se debate constantemente entre la mayor libertad que le otorga su crecimiento y los privilegios de la vida infantil, por lo que es esperable que sientan ciertas frustraciones, irritatabilidad y cambios de humor de vez en cuando. 

Si observamos problemas para lidiar con la rabia y hay conductas violentas hacia si mimos u otros, debemos  actuar a tiempo, y de ser necesario, buscar ayuda profesional. 

-Cambios en las notas

Sus prioridades están cambiando y querrán ocupar su tiempo de manera distinta. En algunos casos, eso significará dedicarle menos tiempo a los estudios y en otros casos, pasará lo contrario. 

Si sienten desgano por el trabajo escolar y sus responsabilidades, o por el contrario, les produce estrés y angustia. En ambos casos, es necesario ayudarlos a mantener hábitos saludables de estudio e incentivar que puedan a organizar sus tiempos.

-Experimentación

Aunque nos cueste nuestros hijos querrán experimentar nuevos comportamientos. Sentirán curiosidad por el alcohol y el sexo, nuestro deber es dejar clara nuestra postura, los tiempos y valores que consideremos. Al mismo tiempo, es importante establecer instancias de diálogo que  inviten a  la comunicación, de lo contrario, se sentiran solos y se esforzarán por esconder aquello que observan que a los adultos nos enoja.

Si notamos conductas de evasión, exceso y/o riesgo, tenemos que ponernos en nuestro rol de formadores, volver a marcar los límites y buscar las causas.

Este es un tema complejo, y no hay recetas para educar a los hijos. Ser padres es una tarea muy personal que se recrea con cada hijo, según las necesidades particulares de cada uno.  Se aprende en la práctica, con mucha creatividad, paciencia, contención,  y reforzando lo bueno de nuestros hijos. Es natural que  a ratos nos sintamos sobrepasados, pero si la carga se hace demasiado pesada, es necesario buscar ayuda. 



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