Y ¿Dónde quedaron nuestros sueños?

Y ¿Dónde quedaron nuestros sueños?


Superar un límite, ir más allá, progresar internamente, autosuperarse, mejorar la autoestima. Todos estos enunciados son anhelos muy importantes para cada uno de nosotros. A ratos suenan imposibles y a veces nos ayudan a enfocarnos.

Todos tenemos un propósito, una aspiración, un  proyecto que alcanzar.  Muchas veces nos confundimos y creemos que nuestros sueños no valen la pena, pero una vez que los cumplimos tenemos una tremenda sensación de plenitud.

Es fundamental que estemos conscientes que el cumplir con nuestros propósitos nos ayuda a sentirnos realizados y mejora nuestra autoestima. La claridad de esto es una idea que constantemente converso con mis pacientes.

Es importante ser realistas y maduros a la hora de establecer nuestras metas o sueños. Determinar pequeños pasos o niveles, que nos ayuden en el camino hacia nuestra gran victoria, nos permitirá entender que vamos bien encaminados. Es muy trascendental reconocer con alegría cada vez que subimos de escalón.

Soñar nos da sentido en la vida.

Alcanzar anhelos tan reales como ver a nuestros hijos felices, comunicarnos mejor con nuestras parejas y/o padres, establecer un emprendimiento, ascender en nuestro trabajo, son logros que nos permiten  potenciar y valorar nuestros esfuerzos.

Perseverar tiene una tremenda recompensa. Vale la pena insistir en aquello que deseamos y nos hace bien,  y si nos caemos mantener la confianza interna de que ya nos podremos pararnos y seguir adelante.

Fuente foto: delcampovillares.com



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